Dejo el boceto de una investigación sobre las políticas Nacionales.
Palabras claves: objetivos nacionales, aspiración nacional, potencial nacional, interés nacional.
Título: las políticas nacionales
Preámbulo:
Uno de los grandes problemas de la ciencia política es que su lenguaje no ha logrado la “artificialidad” necesaria para poder ser utilizada solo por los expertos[1], esto ha generado que el uso de la terminología del cientista político está en manos de los profanos, mayormente la poderosa interpretación mediática.
Luego cuando se nos presenta los términos como: política, política pública, sistema político, poder político, nos quede una extraña ausencia de sencillez inexplicable de estos conceptos.
La política nacional tiene como “ethos” primario, una estructura de diseño que pasa por conocer el significado metafísico de la nación mediante el rol del Estado en la acción, lo cual significaría que el Estado puede solo ser conocido mediante su praxis. Schmitt, tal vez el más agudo hombre de comprensión sobre lo político lo expresó lo mismo bajo la premisa: “el concepto de Estado presupone el concepto de lo político”. [2]
Lo que nos lleva a la pregunta siguiente ¿cuál es la praxis del estado? En principio toda razón de la existencia de la nación[3] como forma de organización[4] superior tiene dos únicas motivaciones: la supervivencia del organismo y su continuidad en el tiempo.
Ya desde los inicios de la humanidad la observación de estos axiomas políticos había despertado el cálculo de los estadistas, y de estas leyes se desprenderían la construcción de la organización jurídica y política.
Uno de los más grandes observadores de la antigüedad, Aristóteles, cuyas obras no son más que la síntesis del sentido común; había llamado a estas dos motivaciones del Estado: “Bien Común”. Concepto que repercutiría hasta nuestros días y que ha sido interpretado, negado, tergiversado, pero nunca obviado, esto da sustento a mi tesis del carácter de Ley primaria de la Ciencia Política.
Pero, qué es el bien común, aunque la sociedad se base en el mismo principio es mucho más compleja que hace siglos, luego tenemos que llevar este concepto a su desarrollo contemporáneo. Bien común es: “El Estado de condiciones espirituales y materiales de un pueblo para el desarrollo de su población”[5].
Luego, siguiendo la lógica textual, el Estado llevaría a su aplicación en todos los campos de la vida mediante el Bienestar general y la Seguridad Nacional.
Sin embargo, no todo Estado logra establecer el Bien común, por lo que en caso de desequilibrio surge el concepto de Aspiración Nacional, como un intento de llegar a lo “optimo”.
La elaboración del diseño tanto de la seguridad Integral, como el Bienestar General requiere una planificación mediante el conocimiento del Potencial Nacional, esto se llama Política Nacional. La política Nacional es una decisión[6][7] y tienen como fin los objetivos Nacionales.
La aspiración Nacional regula el interés Nacional; los cuales son alimentado por la investigación del Potencial Nacional: Potencialidad Nacional y Realidad Nacional.
Conclusión: El problema mayor, radica en insuficiencia del conocimiento técnico, táctico del Potencial Nacional, ya que para que esto sea posible se requiere del compromiso de una Elite que pueda hacer que pueda dirigir la opinión pública para que sean las prioridades de la aspiración Nacional y el interés Nacional los que establezcan la agenda o la Política Nacional y no la coyuntura, los lobbies, o la presión internacional.


La opinión pública para ser dirigida por una Elite, antes debe sostenerse en una base espiritual que unifique las prioridades de la aspiración Nacional y el interés Nacional. En un estado donde las prioridades son diferentes es muy dificil dirigir la opinión pública. la base espiritual es muy importante ya que determina las prioridades en base a un código moral, por consiguiente la religión representaría tambien un elemento de la Aspiración Nacional, que se debe ejecutar mediante una política Nacional.
Al mencionar la religión como base unificadora, me refiero antes a la des-evangelización del estado y la autonomía religiosa.
Oviedo.
Estimado Sr. Oviedo, aprecio sumamente su comentario y creo que presenta una problemática que no se ha tomado en cuenta en nuestra Nación y que ahora frente a la fantasmagoría del crecimiento económico ya terminada sin infraestructura ni planificación es tal vez lo más importante a respondernos.
Lo que nos lleva a una pregunta práctica ¿Cómo lograr la unificación de la Élite Nacional con una base espiritual? O es que por su misma naturaleza estos “superhombres” se juntarán solo, o acaso la providencia espera el momento oportuno para reunirnos y depurarlos, o habrá que utilizar mecanismos de formación para crearlos.
Saludos